Almica Escuela

María Magdalena y la hermandad de la Rosa

María Magdalena y la Hermandad de la Rosa Cada vez más mujeres —y algunos hombres también— están sintiendo un llamado interior que no saben bien cómo explicar, pero que se presenta como una fuerza suave y firme que invita a recordar. Este llamado es el de la Hermandad de la Rosa, una energía ancestral que ha acompañado a la humanidad desde tiempos inmemoriales y que hoy resurge con fuerza para sanar, reconciliar y despertar. La Hermandad de la Rosa es una red fundada en tiempos de Lemuria y Atlántida, formada por mujeres y hombres sabios que trabajaron en círculos de 12, conectando con el Divino Femenino. Su labor era mantener viva la llama de la sabiduría espiritual a través del arte, el cuerpo, los rituales, la oración y el servicio. Estos grupos se expandieron a lo largo del planeta, hasta llegar a conformar 144 círculos —un número inicial que representa la expansión cuántica de la conciencia. Entre sus miembros espirituales encontramos a María Magdalena, Jesús, la abuela Ana, Sara Tamar, Madre María, Isis, San Germain, Merlín, Morgana y muchas otrao guías que han encarnado la conciencia crística y la energía de la rosa a lo largo de los siglos.   El Camino de la Rosa es el camino espiritual que nos invita a encarnar la sabiduría femenina. Es una vía que María Magdalena dejó como legado para quienes sienten el llamado a sanar sus heridas, especialmente las del útero, del linaje, de la relación con el placer y la espiritualidad. Este camino está profundamente conectado al linaje del Santo Grial, al pueblo esenio, y a las enseñanzas de la escuela de la Flor de Lis, fundada por la misma Magdalena. En ella se trabajaban tres pilares esenciales: No caer solo en la teoría espiritual sin pasar por el cuerpo. Vivir desde la experiencia y la coherencia. Traer la maestría del alma a la Tierra, a través del amor.   Uno de los grandes catalizadores del despertar de la Hermandad fue el año 2012, cuando la danza planetaria de Venus dibujó en el cielo la figura de una rosa. Cada ocho años, este patrón se repite y activa puntos clave en nuestras vidas, recordándonos que el despertar del femenino también es astrológico, cósmico y profundamente encarnado. Venus representa el gozo, el arte de habitar el cuerpo, la sensualidad sagrada, el servicio desde el disfrute y el vínculo consciente. Pasar de la Luna (la niña herida) a Venus (la mujer que goza) es uno de los grandes trabajos iniciáticos de este tiempo.   La rosa es el símbolo más elevado del femenino divino. Su forma, su aroma, su vibración y sus colores activan distintas energías en nuestro cuerpo: Roja : pasión, raíz, fuerza vital. Naranja : placer, creatividad, gozo. Amarilla : poder personal, brillo, identidad. Rosada : nutrición, maternaje, ternura. Blanca : pureza, espiritualidad, conexión celestial. Cada una de estas rosas vive también dentro de nosotras, custodiadas por guías como María Magdalena (útero), Madre María (corazón) y Sofía (sabiduría espiritual). El Alto Consejo de la Rosa Mística Más allá de la Hermandad, existe el Alto Consejo de la Rosa Mística , un conjunto de seres ascendidos que guían el trabajo planetario de esta red. Morgana de Avalon, Hathor y otras maestras sostienen desde planos sutiles las iniciaciones que muchos están viviendo en estos tiempos. Avalon, la isla etérica en Glastonbury, es uno de los centros energéticos más importantes de esta red. Hoy, después de siglos de ocultamiento debido a persecuciones como la Inquisición, la energía de la rosa vuelve a brotar. Como profetizó el último cátaro hace 700 años antes de morir en la hoguera: “El laurel reverdecerá” . Y ese tiempo es ahora. El legado de Jesús y María Magdalena no está solo en los libros, sino latiendo en nuestra sangre, en nuestros úteros, en nuestros corazones. No se trata de idealizar, sino de encarnar. No de teorizar, sino de vivir . Y la rosa es el símbolo de este equilibrio sagrado entre lo masculino y lo femenino, entre el cielo y la tierra. Si estás leyendo esto, probablemente ya respondiste al llamado No es casualidad que estés aquí. Quizás ya viste símbolos, soñaste con rosas, sentiste el impulso de transformar tu vida, sanar tu linaje o conectar con algo más grande que no sabías cómo nombrar. La Hermandad de la Rosa está viva, y te está llamando.A través del gozo, del cuerpo, del dolor que se transforma en amor. A través de la rosa que florece… primero en ti. Si quieres comenzar a trabajar con ellos te cuento que en la escuela tenemos dos instancias para el trabajo de la Hermandas de la Rosa: – El laberinto de la Rosa (curso grabado)– Ceremoniantes de la Rosa (Formación grabada) Te espero!Con amor Natalia Déjanos tu Comentario

El regalo de María Magdalena

En Navidad estamos invitadas a renacer, a cerrar ciclos y despertar el impulso que nos conduzca a nuestra diosa sagrada. María Magdalena nos regala la conexión con la energía femenina sagrada y con el arquetipo de la sacerdotisa que abre los portales necesarios para la sanación álmica, la conexión con el espíritu y la integración de lo femenino y lo masculino en nuestra vida diaria. Como mujeres tenemos la gran bendición de tener a María Magdalena como guardiana del útero. El de nosotras y el de la Tierra. Y es que la conexión es tan potente, que el mundo entero se afecta cuando las mujeres no estamos abrazando nuestro femenino por la presión de la sociedad actual, por la necesidad de ser siempre fuertes, de bloquear la emocionalidad y gestionar el día a día, muchas veces, desde la rabia, el dolor y el cansancio.  Quizás te resulte complejo comprender esta relación entre el útero femenino y el de la Tierra, pero piensa en el tuyo como el gran contenedor de lo femenino y de lo masculino, siendo capaz de albergar vida. Con el planeta ocurre lo mismo: nos ofrece la capacidad de sostener la vida de diversas especies con toda la energía contenida en su núcleo. La mujer y lo femenino es el agente evolutivo de lo masculino, pues somos el motor de la evolución, el impulso vital. El útero se ubica entre el chakra raíz y el chakra sexual. Es con el raíz que la base de nuestra columna vertebral nos conecta con la Tierra, nos sostiene y nos vincula con nuestras necesidades básicas, con la subsistencia y la seguridad. El sexual, en cambio, rige el funcionamiento de nuestros órganos femeninos y nuestra energía de sexualidad. Es decir, es en el útero donde nos sostenemos como mujer y podemos activar nuestra sexualidad de diosa interior. Sea cual sea tu propósito, como encontrar una pareja, sanar un dolor espiritual o emprender nuevos proyectos, es importante ser pareja de nosotras mismas primero, estar en equilibrio de lo femenino y lo masculino, para poder compartirlo con un otro, con la sociedad y nuestra alma. Si quieres profundizar en las enseñanzas de María Magdalena y comenzar a andar el camino de su regalo y legado, te invito al retiro presencial que realizaremos en La Serena durante enero. Toda la información la encuentras aquí. Déjanos tu Comentario